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Era de los que pone música

Era de los que ponen música. Lo conocí en un bar de la Madero un día en que llovía y yo trataba a toda costa de que no se me mojaran mis papeles. Lo noté en cuanto entré, tenía una cerveza en la mano pero volteaba ansioso hacia la entrada, extraviando su mirada por momentos sin apenas prestar atención a todo lo demás. Dentro hacía un calor húmedo que dificultaba el movimiento y me tuve que convencer para quedarme. “No es tan tarde y no estamos para agarrar un taxi”, así que me senté cerca de su mesa. Pedí agua mineral y me trajeron botana. El mismo mesero que me atendió pasó por su mesa llevándose dos botellas vacías y un plato morusiento. Él se levantó y se estiró, la mano a la bolsa para sacar el dinero de la cuenta que ya traían junto con mi agua. A su salida, sabiéndose favorecido por la luz azul se acercó hasta donde yo estaba. Solo dijo "Hola", y se sentó. No lo noté ahí mismo porque me urgía llegar a casa sin percances, pero creo que pude haberlo sospechado. La forma...

El gato Morris

Me extrañó ver al gato Morris en la banqueta, luciendo su pelazo negro y los ojos bicolores tan lejos del departamento del señor Ponce. Pero sobre todo, me extrañó verlo lamiéndose las patas. El gato Morris no se lame las patas si no tiene una razón suficiente, es bien sabido. La última vez que le vieron hacerlo se acababa de adjudicar media docena de ratones. Uno por uno, en un ejercicio metódico digno de un cirujano, les dio una muerte certera para luego abrirles la barriga y dejarlos regados por el suelo de la sala de un molesto señor Ponce. Lejos de sentirse intimidado por los gritos, el gato Morris se regodeaba en silencio sobre el tiesto de la ventana que daba a la calle, lamiéndose la sangre de las patas y viendo apenas de reojo a su molesto dueño. En otra ocasión corrió el rumor de que lo vieron haciéndolo tras haber desaparecido el canario de la señora Reséndiz. Por un momento sentí miedo. Miedo de que hubiera dado cuenta del señor Ponce, quien estaría sobre la alfombra de...

Los Encuerados

 La punta del cañón se asomó por la esquina y eso sellaba nuestro destino. Los policías retrocedieron sin bajar la guardia. Nosotros... Algunos corrieron, los más valientes. Los que aún tenían sangre en las piernas y voluntad de seguir intentándolo doblaron rápidamente la esquina y volvieron al cuartel en la avenida treinta y cuatro. Los otros, nosotros, los más cobardes, nos quedamos de pie. El Jefe siempre dijo que si moríamos tendríamos que aguantar parados lo más posible, para no manchar la causa. Nadie moriría de rodillas, pero tampoco corrimos. El tanque se dejó ver en todo su esplendor y cayeron nuestras armas. La derrota se reflejó en nuestros rostros, en cualquier momento se escucharía una detonación y lo último que sabríamos sería lo fácil que es acabar con otras vidas sin apenas darte cuenta.  Recé, no por religioso sino por si acaso. No sé si pedí un milagro o si solamente pensé que sería bueno que llegara uno, pero apenas terminó de girar el cañón para apuntarnos ...

Untitled

 Era de noche y hacía frío. Llevabas un suéter rosa y unas mallas vainilla. Las estrellas brillaban y tus ojos las reflejaban mientras te miraba. Cada parpadeo era para mí una vida, no podía más con las ganas de darte un beso. Me contuve llevándome la mano al cabello, jalando compulsivamente y fijando la atención en tus labios. Dijiste algo, no supe qué. Volví a dejarme ir, esta vez en el color rosado y los contornos delicados, en tus dientes y en tu lengua. No podía más, tenía que acercarme. Cada instante que te veía sin estar cerca era la muerte en vida, mi respiración se agitaba y el corazón me imploraba movimiento. Sentí náuseas y supe que no era bueno seguir resistiendo. Solté los binoculares y me puse el abrigo, bajé las escaleras azotando la puerta tras de mí. Y corrí a tu encuentro.  It was night and cold. You were wearing a pink sweater and vanilla yoga pants. Stars were sparkling and your eyes reflected them as I looked at you. Every blink was like a life for me, I c...

El concurso

 — En verdad me gustaría que la respuesta fuera sí. — Entonces... ¿Es no? — No, tampoco. Es que no sé. La conductora lo mira con intriga. Es la última pregunta y no les queda mucho tiempo para que termine la hora. Fuerza una sonrisa y se dirige al participante. — Marco, necesitamos su respuesta. — Marta... Yo entiendo que el tiempo apremia. Pero de verdad tengo que decir algo—. Ella se acomoda el chícharo en un discreto ademán y escucha las voces secretas de la producción del programa dándole al participante treinta segundos para responder. Ella replica el mensaje y Marco suspira. — Verás... Llevo un año sin ver a mi familia, Marta—. Una lágrima rueda por la barba tupida. Aprieta los ojos y los labios, busca el aire necesario para continuar. — Me echaron de la casa por mi afición a la copa. ¡Los extraño, Marta!- Rompe en llanto y la conductora, sin nada qué decir, se levanta de su asiento y lo abraza, viendo hacia la cámara con una expresión de falsa lástima. — Marco, eso es algo m...

Looping

 Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Terminamos y volvimos. Al final no hubo error porque lo repetimos suficientes veces.

SON LAS 5 AM, NO CARGA LA PÁGINA QUE ME DIRÁ MI TAREA Y ESTOY MEDIO AL PEDO (Y ME GUSTA DËNVER (ALGUNAS ROLAS))

Por alguna razón hay una cantidad de gente que en los comentarios de este video dice que se presenta una violación. Una violación. ¿Una violación? Me parece que esto es consecuencia de lo acostumbrados que estamos a que el contenido audiovisual lo diga absolutamente todo desde el video y deje al sonido como un complemento cuasisecundario. Yo no veo una violación. Si atendemos solamente al video, tenemos algo más o menos críptico. Si atendemos solamente a la canción queda claro, pero limitadamente. La armonía video-canción dibuja una imagen excelente sobre el precio de la excelencia que nunca he visto en una obra de tres minutos (múltiples películas y libros hay, pero no videos de canciones). Empezando, el video abre con un punto esencial: no existen justificaciones. Llegas tarde, está mal, no importa porqué haya sido. La excelencia no conoce razones, tienes que estar ahí cuando debas estar. Partiendo de esto, lo demás cobra sentido fácilmente. Justo después el exquisito bajo abre la pu...

Experiencia no laboral

"Aquí dice que su último trabajo fue... ¿Sexador de pollos?" "Sí". "Y cómo cree que eso es relevante para el... ¿Para qué puesto está aplicando?" "Director de ventas internacionales". "¡Ja! Ahora sí lo vi todo". Barajó un fajo de hojas con sus manos bofas, haciendo como que buscaba algo para perder el tiempo. Yo tuve que esperar paciente, mantener la compostura, no mostrar el más mínimo dejo de haberme sentido ofendido por un idiota. "Señor", interrumpí cuando vi que no llegaría a nada, "me veo calificado para el puesto no en razón de mis empleos anteriores, sino por mis experiencias". Soltó las hojas y me miró como si hubiera cometido una insolencia, bajándose los lentes. "¿Perdón?" "El trabajo de sexador de pollos solo fue una excusa para alejarme de todo por unos años. En ese tiempo pude dedicarme a lo que quise en mis tiempos libres. Aprendí mucho, al menos en lo fundamental. Conocí la madera, el a...

Misa 2030 (con Ads)

 — Óremos, hermanos, para que este sacrificio mío y vuestro sea agradable a Dios nuestro señor.  — El señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia. — El señor esté con ustedes. — Y con su espíritu. — Sí, señoras y señores, que el señor esté con ustedes como con todos nosotros está nuestro patrocinador del día de hoy. Porque solo con Cristo y en Cristo podemos aliviar nuestros dolores del alma, pero para este cuerpo terreno nos ha dado el Señor la capacidad de inventar remedios y la oración para ser resilientes. Por eso, hijos mío, si acaso sintieran fiebre, mareos, dolor de cabeza, goteo nasal o tos, no se queden en la inacción y oren, oren mucho y tomen XL-3, porque Dios nos ayuda con la resignación y la buena cara ante las adversidades, y XL-3 oculta los síntomas de la gripe por hasta ocho horas. No recomendado para embarazadas ni menores de edad. Consulte a su médico si nota que los síntomas ...

Waithood 2

 — A partir de la media noche ya no distingo entre grillos y arañas, así que me dan miedo por igual. A veces me pregunto qué haría si no hubiera día. Tal vez temería siempre a todo, o tal vez no sabría qué son las cosas y nada daría miedo. ¿Pero entonces a qué hora no dormiría para poder pensar estas cosas?—, dijo y se quedó dormido.